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SOBRE LAS FUENTES

  • Escasez

cabecera misceláneaExisten muy pocas fuentes primarias que aporten detalles específicos sobre la interpretación de la danza en la Península Ibérica. A diferencia de otros entornos culturales europeos en que por medio de la imprenta se difundieron tratados que dejaban constancia de maneras de ejecutar las danzas, en España el primer impreso sobre repertorio español es de 1642 (Discursos sobre el arte del Danzado de Juan Esquivel Navarro.). Hubo que esperar casi 70 años para que surgieran oros impresos dedicados a la temática. En paralelo, algunas fuentes aisladas con notaciones o descripciones de danza constan de manuscritos hallados de manera accidental.

  • No hay tratados redactados por maestros

Los primeros tratados propiamente dichos de danza que conocemos datan del siglo XVIII. Antes de esto, ninguno de los escritos o publicaciones anteriores fueron verdaderos manuales. El conocido escrito de Juan Esquivel antes mencionado, fue más bien una apología: un escrito en defensa de los maestros de escuela y de las escuelas de danza, frente a los sistemas alternativos de esneñanza de la danza.

Pero tanto unos como otros (tratados y no tratados); todos los documentos que describen pasos o repertorio españoles que se han localizado hasta el día de hoy, no han sido ni redactados ni firmados por maestros de danza (como si pueden encontrarse tratados franceses o italianos redactados por maetsros y coreógrafos). En la gran mayoría de los casos se trata de apuntes o notas de discípulos realizados con los recursos que disponían de lo aprendido en sus clases.

Este fenómeno es muy significativo y merece de una especial atención ya que nos obliga a analizar la dinámica de propagación de los repertorios coréuticos, el modelo de aprendizaje y el mismo propósito que tuvieron las publicaciones didácticas en los distintos entornos y períodos de la historia hispana.

  • Dispersión

Como adelantábamos antes, la mayoría de las fuentes que hoy conocemos han sido encontradas por accidente. En algunos casos el papel utilizado para documentar una descripción de danzas, fue reutilizado para escribir en su dorso o para envolver un libro. En otros, el cuadernillo que contiene la temática que nos interesa, se agrupó a otros documentos de temáticas diversas encuadernándose en un volumen de misceláneas. Será imposible encontrar nuevas fuentes mediante una búsqueda simple en archivos digitales españoles porque difícilmente se los habrá relacionado con danza sin que haya habido un investigador que lo haya localizado previamente.

  • Sin grafía o notación consolidada

05 Gallarda 02Curiosamente los únicos documentos de danza que tenemos con indicios de notación gráfica son los más antiguos y entre ellos hay una distancia de casi cien años. Se trata de los manuscritos de Cervera (ca. 1496) y el de Tarragó o del Hospital (pergamino, ca. 1580). En ambos documentos procedentes de Catalunya, con un sistema de notación semejante aunque describiendo repertorio diferente.

Hay que esperar hasta 1708 para volver a encontrar un documento con notaciones gráficas. Todas las demás fuentes son descriptivas; largos textos en prosa que describen el procedimiento para ejecutar cada danza.

En 2013 se redescubrió un nuevo documento que vino a arrojar luz sobre la investigación en danza española. El manuscrito Noveli-González es un volumen que recoge dos escritos de diferentes épocas pero relativos a danza. El primero (pero no el más antiguo) aparece firmado por Don Nicolás Rodigo Noveli quien, al parecer, intentó trasladar sus conocimientos sobre el sistema de notación Feuillet-Beauchamp para describir los pasos españoles. La segunda parte del volumen vuelve a ser una descripción verbal de la Escuela de danzar por lo bajo de Domingo González en la que, una vez más, desaparece todo indicio de notación gráfica.

  • Idiomas diversos

Atendiendo a la diversidad cultural y a los ya mencionados flujos de influencia entre unos y otros sectores de Europa, las fuentes de interés para la danza en la Península Ibérica pueden estar en castellano, catalán, portugués e incluso, si recurrimos a miradas transculturales, en italiano o francés.

  • Desconocimiento de las fuentes secundarias

Doce contradanzas nuevas... Biblioteca Nacional de España (Madrid)

Resulta interesante ver que las sesgadas informaciones que aparecen en textos nobiliarios, libros de cuenta, crónicas de celebraciones, libros de viaje, etc, siempre recalcan la relevancia de la danza en estos diversos contextos. Sin embargo y paradójicamente, los detalles que permitirían reconstruir la danza en estos espacios, no están.

Sólo en la última década se han comenzado a Estudiar más a fondo y se está recuperando el repertorio musical que acompaña a algunas obras teatrales de género breve que, se sabe, estaban en gran parte constituidas por música y danza.

Del mismo modo, las descripciones de celebraciones dan cuenta de fastuosas reuniones en las que se danzaba, podemos tener idea sobre el repertorio pero poco más.

También podemos reconstruir el repertorio musical por los libros en los que se recogían las piezas que el maestro de danza ejecutaba con su pochette, pero pocos detalles más sobre cómo realizaban sus clases.

Quedan fondos por seguir relevando con más información del estilo, aunque resulta bastante improbable encontrar ninguna fuente impresa ya que éstas son más fáciles de rastrear por medio de catálogos.

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